Desarrollando frijoles que puedan combatir el calor

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Foto: ILRI
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Mar 25, 2015

por

Snorre Frid-Nielsen (CCAFS, University of Copenhagen)

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El cambio climático amenaza con reducir el área de cultivo de frijoles hasta un 50% para el año 2050. Priorizar el fitomejoramiento y la distribución de variedades tolerantes al calor es un camino clave para el fortalecimiento de la resiliencia y la seguridad alimentaria en las regiones tropicales.

El cambio climático amenaza la productividad del frijol de múltiples maneras

Los frijoles, conocidos como "la carne de los pobres", son cruciales para la seguridad alimentaria en gran parte de África y América Latina, ya que son ricos en proteínas, vitaminas y minerales esenciales. Sin embargo, los frijoles son muy sensibles a los aumentos en la temperatura y la variación de las precipitaciones, lo que significa que incluso un moderado cambio en el clima, podría tener un impacto devastador en los rendimientos.

El cambio climático pone en movimiento una cadena compleja de eventos dentro de los ecosistemas, y puede a su vez causar que plagas y enfermedades de las plantas se extiendan a nuevas áreas, proporcionando retos adicionales para los agricultores. Como los frijoles son típicamente cultivados por agricultores de escasos recursos, una pérdida de la productividad de frijol podría amenazar sus medios de vida y la nutrición de los casi 400 millones de personas que son dependientes de este cultivo.

Cambios esperados en la viabilidad de cultivar frijoles (expresado en porcentajes), 2010-2039. Fuente: CCAFS Adaptation and Mitigation Knowledge Network - AMKN
 

Cultivando resiliencia

A pesar de la potencial gravedad de la situación, existe la posibilidad de adaptar este importante cultivo alimentario al cambio climático, y salvaguardar la seguridad alimentaria. Pequeños productores están utilizando nuevas soluciones, como cambiar los tiempos de siembra o usar variedades de maduración más rápida, pero esto puede no ser suficiente. Otras opciones que son parte de la solución como la fertilización y el riego, a menudo están fuera del alcance de los agricultores de escasos recursos (Beebe et al., 2011).

El fitomejoramiento ofrece una alternativa importante para soportar las condiciones ambientales, en donde los mismos frijoles se pueden mejorar a través de un proceso selectivo de mezclar y combinar diferentes variedades. Varios centros de investigación del CGIAR están trabajando duro en la experimentación con estas mejoras genéticas que pueden ser aplicadas por los productores sobre el terreno, proporcionando esperanza para la capacidad de resiliencia de los pequeños agricultores frente a un turbulento futuro próximo.

Frijoles experimentales del CIAT cosechados en Colombia. Foto: N. Palmer (CIAT)

¿Por qué centrarse en combatir el calor?

El desarrollo de la tolerancia al calor en los frijoles ofrece un nuevo camino para mejorar la seguridad alimentaria en un mundo cada vez más caluroso. La resistencia a la sequía en los frijoles ha estado en la agenda de investigación en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) durante más de tres décadas, produciendo cruces genéticos que son capaces de desarrollarse mejor bajo el estrés de sequía.

Comparativamente, la tolerancia al calor se ha explorado mucho menos, especialmente en regiones tropicales. Por otra parte, la aparición de la sequía o la propagación de enfermedades y plagas de las plantas puede ser rápida e impredecible, por lo que es difícil de movilizar las inversiones adecuadas en medidas de adaptación. Los cambios de temperatura son mucho más estables y están aumentando lentamente, lo que hace que sea más fácil para planificar eficazmente con antelación.

De hecho, la investigación muestra que el mejoramiento de frijoles tolerantes al calor podrían tener el mayor impacto de todas las opciones de adaptación, mejorando la viabilidad 7,2 millones de hectáreas de tierras de cultivo (Beebe et al., 2013), pues el cultivo de frijol podría extenderse a áreas que actualmente son actualmente demasiado calurosas. Del otro lado, si se continúan utilizando las variedades actuales de frijol, el área adecuada para su cultivo se puede disminuir en un 20-50% para el año 2050, según un reciente informe del Programa de Investigación del CGIAR sobre leguminosas de grano.

Científicos del Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) han participado en la modelación del potencial de las líneas de frijol tolerantes al calor, con el fin de probar el potencial de adaptación de la tecnología. Según Julián Ramírez-Villegas, asociado de investigación de CCAFS y quien ha estado a cargo de la investigación de la idoneidad de los frijoles tolerantes al calor, los resultados son optimistas:

Encontramos que las estimaciones incluso más conservadoras de la tolerancia al calor se eliminaría la pérdida de idoneidad los considerados 'lugares calientes' donde los frijoles están cerca de su límite según lo proyectado para el 2050, no importa cuán pesimista sea el escenario climático; y esta reducción sería de entre 60 y 80% de los escenarios climáticos proyectados para el año 2100."

Ramírez-Villegas hace hincapié en la importancia de la colaboración entre programas de investigación (CRP) y entre los centros del CGIAR, donde el trabajo de modelado de CCAFS juega un papel crucial en la orientación de las necesidades reales globales de los programas de fitomejoramiento. "Estamos colaborando con los fitomejoradores y los fisiólogos para explorar vías en las que los modelos puedan proporcionar información útil para establecer las futuras prioridades de mejoramiento."

Una dura batalla

Todavía hay considerables desafíos por delante para el mejoramiento de variedades tolerantes a los efectos del cambio climático. El cruzamiento es un esfuerzo a largo plazo, pues superar de los vínculos genéticos negativos es un proceso que consume gran complejidad y el tiempo. La paciencia es una necesidad, aunque la presión para encontrar soluciones es alta. Pero incluso si el proceso de mejoramiento tiene éxito, garantizar que los productores adopten nuevas variedades no es tarea fácil. El hecho de que el calentamiento inducido por el cambio climático es un proceso lento, puede hacer que sea difícil que los agricultores se den cuenta de la necesidad de utilizar nuevas variedades, por no mencionar el rompecabezas logístico de distribución de semillas (Beebe et al, 2013).

Asegurar la productividad del frijol en un mundo en continuo calentamiento puede ser una batalla cuesta arriba. Foto: N. Palmer (CIAT)

Corriendo la voz a través de los Territorios Sostenibles Adaptados al Clima

CCAFS lidera el programa de Territorios Sostenibles Adaptados al Clima - TeSAC (conocidos en inglés como climate-smart villages) que podría ser decisivo en la superación de este obstáculo. Los TeSAC tienen la tarea de probar nuevas intervenciones en el campo a través de la investigación participativa que involucra a los productores en las zonas de riesgo. Los frijoles tolerantes al calor actualmente se están probando en los TeSAC junto con un paquete de otros enfoques complementarios.

Este proceso no sólo ayuda a los investigadores averiguar cómo los enfoques trabajan juntos en un contexto local, sino que también empodera a los productores para compartir sus propios conocimientos y prácticas, y correr la voz entre sus colegas. Los TeSAC han demostrado ser vehículos importantes para la capacidad de resiliencia, y ya han conseguido que cientos de agricultores ugandeses participen de la investigación en frijoles resistentes a la sequía, y triplicado los rendimientos de frijol en Tanzania, facilitando la distribución de semillas mejoradas.


Referencias