Desarrollando los planes nacionales de mitigación para la agricultura

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La FAO, en colaboración con CCAFS, han lanzado un libro gúia en inglés y español con información paso a paso sobre cómo los países pueden preparar con éxito e implementar sus NAMA Foto: G. Smith (CIAT)
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Jul 16, 2014

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Kaisa Karttunen, Marja-Liisa Tapio-Biström, Maria Nuutinen, Heather Jacobs, and Armine Avagyan (Food and Agriculture Organization of the United Nations FAO )

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Dos publicaciones realizadas en conjunto por la FAO y CCAFS son de gran ayuda como herramientas de planificación útiles para medidas de mitigación apropiadas para cada país (NAMA, en inglés) y estrategias de desarrollo de bajas emisiones en el sector agrícola.

Las dos publicaciones - Un artículo de revisión y un documento de orientación - son los insumos necesarios para desarrollar las NAMA y una guía de fácil uso para el diseño de las mismas. El documento de orientación también está disponible en español.

Estudios de casos ilustran la gama de opciones disponibles que los países pueden implementar. A través de estas publicaciones, los responsables políticos, los negociadores de cambio climático, y asesores ministeriales, pueden obtener un apoyo vital para sus planes en agricultura.

Lectura recomendada: National mitigation actions in agriculture put under microscope in new brief

Los NAMA son mucho más que mitigación

A partir del análisis de las NAMA agrícolas existentes, los informes encuentran que la mayoría de acciones contribuyen a los tres pilares de la agricultura sostenible adaptada al clima: mayor productividad, adaptación y mitigación al cambio climático.

En la revisión de las NAMA, preparada conjuntamente por el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los autores documentan que en los países en vías de desarrollo se han considerado muchas sinergias entre los múltiples objetivos de desarrollo de sus NAMA.

Las sinergias se presentan entre la mitigación en agricultura y de una serie de objetivos fundamentales de desarrollo, por ejemplo: el aumento de la seguridad alimentaria, la reducción de la contaminación del agua y deforestación, y una mejor capacidad de adaptación al cambio climático han sido abordados en varias NAMA.

Para aprender más acerca de cómo la seguridad alimentaria, adaptación y mitigación son simbióticas, consulte: La búsqueda por lograr seguridad alimentaria a la vez que se reducen los costos climáticos de la agricultura.

¿Por qué son las NAMA son necesarias para el sector agrícola?

Aunque el mayor reto de la agricultura es alimentar el mundo a la vez que logra adaptarse al cambio climático, también hay una necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra (AFOLU, en inglés); estos sectores representan aproximadamente una cuarta parte de las emisiones mundiales de GEI.

La reducción de las emisiones ofrece importantes oportunidades para hacer frente a los retos de seguridad alimentaria y cambio climático de una manera más integral. Sin reducir las emisiones en todos los sectores, la temperatura media global se elevaría más de 2 grados Celsius (3,6 grados Fahrenheit), siendo en este escenario imposible evitar los cambios extremadamente peligrosos en el clima.

La producción de alimentos, forrajes y fibras también contribuye a la deforestación y el consumo de energía, causando emisiones adicionales que afectan el clima. El contexto de una NAMA también es útil para la construcción de mecanismos de financiación para apoyar la mitigación del cambio climático, así como las medidas de adaptación en el sector agrícola, teniendo en cuenta los objetivos particulares de cada país para su desarrollo.

Cuatro mensajes para los planes de mitigación en la agricultura:

Cuatro mensajes clave de las publicaciones se detallan a continuación, con el objetivo de ayudar a los países a prepararse para futuras acciones de mitigación en el sector agrícola.

1. Alinear los planes de mitigación nacionales con metas de desarrollo agrícola

Avanzar en el desarrollo y la adaptación como los principales objetivos asegura la viabilidad de las acciones encaminadas a reducir GEI. En la práctica, la agricultura sostenible adaptada al clima se traduce en seguridad alimentaria mediante la mejora de los rendimientos de la agricultura adaptada y más resistente, que reduce las emisiones de GEI aumentando la absorción de carbono en la atmósfera por los sumideros, por ejemplo, en los árboles y suelos; más carbono en los suelos también aumenta la fertilidad.

2. Aprovechar las soluciones técnicas que ya existen

Planification nacional para la mitigacion de GEI en la agriculturaHay desafíos que dificultan lograr mitigación del cambio climático en sectores AFOLU. Uno de los retos clave para las NAMA agrícolas es el control, reporte y verificación de emisiones gases de efecto invernadero. La buena noticia es que ya existen las soluciones técnicas necesarias, así como datos para la construcción de líneas de base de las emisiones a nivel nacional. Muchos países ya han avanzado bastante con sus NAMA.

3. Combinar fuentes de financiación para las actividades de mitigación

Una NAMA puede abrir también otras fuentes de financiación. Los países suelen recurrir a las fuentes de financiación existentes, incluyendo la orientación inversiones agrícolas y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF en inglés), así como el aprovechamiento de las inversiones del sector privado.

4. El avance en los planes de mitigación agrícola

El proceso de crear una NAMA en el sector agrícola se puede hacer paso a paso: los planificadores no necesitan saberlo todo para iniciar el proceso. Una introducción a los principales métodos de mitigación de los elementos clave a tener en cuenta en la planificación se puede encontrar en el nuevo documento de orientación: Planificación nacional para la mitigación de GEI en la agricultura.

¿Cómo desarrollar una nama?

Para entender hacia donde deben orientarse las actividades y cuál es su potencial de mitigación, la base de datos FAOSTAT de GEI puede proporcionar asistencia, especialmente para los países en desarrollo. La base de datos proporciona estimaciones a nivel nacional de las emisiones de GEI sobre la base de los datos de actividad FAOSTAT. La base de datos proporciona información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero para los sectores AFOLU en los planos mundial, regional y nacional, e incluye proyecciones de las emisiones hasta el año 2050.

Las publicaciones destacan una serie de países que han avanzado bien en la preparación de sus NAMA y pueden ser utilizados como modelo para otros países que están desarrollando NAMA agrícolas. Por ejemplo:

Brasil orienta muchas de las prácticas agrícolas en sus diversas NAMA, obteniendo las mayores reducciones de emisiones evitando la deforestación de las selvas tropicales y sabanas. Las estimaciones para el potencial de mitigación, expresados en unidades de toneladas reducidas equivalentes de dióxido de cabono (CO2eq) por la actividad agrícola, en comparación con los escenarios "como está" (business-as-usual), han sido la base de su toma de decisiones.

Kenia ha atraído financiamiento externo para sus planes de aumentar la silvicultura como una práctica agrícola para tener una cobertura arbórea del 10 por ciento en las granjas. Los árboles en las explotaciones agrícolas no sólo producen frutos y leña, sino que también aumentan la capacidad de adaptación de las comunidades en las que los árboles proporcionan protección frente a eventos climáticos extremos y son una fuente adicional de ingresos, si los cultivos se pierden.

Etiopía ha presentado un gran número de NAMA en función de su Estrategia de Economía Verde Adaptada al Clima, que abarca la gestión de tierras de cultivo y pastizales para la producción de energía renovable en la agricultura. Etiopía también ha establecido objetivos para medir la superficie terrestre disponible para las actividades de mitigación.

El objetivo es que los países tengan cada vez herramientas y métodos más precisos para tomar las decisiones correctas en la planificación de las medidas de mitigación.