El día de la mujer rural: no es sólo para las mujeres

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El Día Internacional de la Mujer es un día para celebrar mujeres rurales por su conocimiento y su capacidad para hacer un cambio. Foto: Manon Koningstein (CIAT)
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El 15 de octubre ha sido declarado el Día Internacional de la Mujer Rural. Es un día para celebrar a las mujeres rurales y dejar atrás la representación como víctimas.

Traducción por Shadi Azadegan

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), 58 millones de mujeres viven en las áreas rurales de Latinoamérica. Juegan un papel esencial para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, erradicar la pobreza rural y mejorar el bienestar de sus familias. Sin embargo, continúan enfrentando serios obstáculos como resultado de estereotipos basados en género y discriminación que les niega un acceso equitativo a oportunidades, recursos, bienes y servicios.

Por este motivo, el 15 de octubre ha sido declarado el Día Internacional de la Mujer Rural (ONU). Es un día para celebrar a las mujeres rurales y dejar atrás la representación cómo víctimas; un día para mirar más allá de las limitaciones y reconocer las valiosas oportunidades que crean; para presentarlas como agentes empoderadas de cambio, no grupos marginados; y, sobre todo, recordar que no se trata únicamente de las mujeres, sino de lograr un trabajo en conjunto entre hombres y mujeres.

Es precisamente este mensaje el que aspiran expresar 15 jóvenes mujeres de Estelí, Nicaragua. Durante un taller de 8 días sobre Video Participativo (ver más sobre esta herramienta aquí), el grupo elaboró un video llamado “Sujetas de Cambio”, presentándose a ellas mismas como promotoras activas de la transformación a través de su propio concepto de ‘feminismo rural’ en Nicaragua.

Feminismo rural

Según las jóvenes, esta forma de feminismo se refiere a las mujeres que están a cargo de sus propias vidas, tomando en consideración las circunstancias específicas que enfrentan en un contexto rural. Estas mujeres no son víctimas; son poderosas, saben lo que quieren y, sobre todo, saben qué necesitan hacer para lograrlo.

En respuesta a este movimiento, las organizaciones rurales en Latinoamérica están trabajando para definir su propio concepto de feminismo, tomando en cuenta modelos económicos alternativos y sus propios intereses y perspectivas, los cuales pueden diferir de aquellos de las mujeres en zonas urbanas. Ejemplos incluyen la tenencia de tierra, participación en actividades de generación de ingresos, estudiar, atender talleres, y decidir si y cuándo quieren formar una familia.

Trabajando por el cambio social

El término ‘feminismo rural’ “asusta a las personas, porque muchos piensan que esto significa que las mujeres están solas luchando contra los hombres, que son dos lados separados,” dijo el grupo. Según mencionó uno de los jóvenes entrevistados durante el taller, “al inicio yo pensaba que las mujeres organizadas eran un grupo de mujeres que estaban enojadas con los hombres, que querían quitarnos todo. Luego, cuando comencé a involucrarme más en lo que estaban haciendo, me di cuenta que están trabajando por sus derechos”.

Sin embargo, esto no significa que el feminismo rural se trata exclusivamente sobre las mujeres. “No queremos trabajar solas, y olvidarnos de nuestros esposos y familias. Pero sí pensamos que tenemos los mismos derechos. Es importante crear, construir y fortalecer una sociedad en Nicaragua donde los hombres puedan pensar sobre cómo relacionarse con las mujeres, y con los demás hombres, de una forma diferente. Queremos una institución donde podamos crear reglas diferentes, donde pueden estar presentes los hombres”, mencionaron las participantes durante el taller.

“Muchas veces escuchamos que somos ‘un montón de feministas’, ‘lesbianas’ o ‘mujeres enojadas’. Ha sido muy difícil continuar nuestro trabajo en estas circunstancias de no ser comprendidas, pero también nos da más fuerza para cambiar esta forma de pensar”, expresaron varias mujeres participantes.

Las jóvenes mujeres que participaron en este taller concluyeron su mensaje con un llamado en torno al trabajo que aún queda por hacer, resaltando que lo más importante es que las mujeres se organicen y trabajen juntas. “No podemos hacer esto solas, nos necesitamos mutuamente. Aún hay una larga batalla por enfrentar, y estoy segura que la podemos ganar; pero no podemos hacerlo solas.”

Empowerment and organization are crucial for rural feminism. Photocredit: Manon Koningstein (CIAT)

Foto: Manon Koningstein (CIAT)

Información general

Este taller se realizó en mayo de 2015 y fue facilitado por Manon Koningstein y Shadi Azadegan, como parte de una colaboración entre CCAFS, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), Humidtropics, y con el apoyo de la organización Fundación Entre Mujeres (FEM). El taller se realizó en Estelí, en la región centro-norte de Nicaragua.

Durante todo el proceso de PV, las mujeres jóvenes estuvieron a cargo de su proyecto, con todo el proceso de toma de decisiones en sus manos. Ellas tuvieron el poder para elegir a los sujetos del proyecto, y qué audiencias podrían visualizar el material elaborado por ellas. De esta manera, el proyecto culminó con un ambiente de empoderamiento, un espacio seguro para el diálogo y el pensamiento crítico, mayor capacidad para desarrollar sus formas de vida y la adquisición de habilidades que pueden compartir con otros. Cualquier video que produzcan puede servir otros propósitos, tales como brindar evidencia tangible para influenciar procesos de toma de decisiones y contribuir a crear un cambio positivo.