Lo que está en el suelo, que se quede allí: conservar el carbono en nuestros suelos para transformar los sistemas alimentarios

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La Iniciativa de Transformación tiene por objeto impedir la expansión de la frontera agrícola y al mismo tiempo satisfacer la demanda mundial de alimentos. Crédito foto: N. Palmer (CIAT)
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Mayo 19, 2020

por

Juan Pablo Bonilla (IADB), Ana María Loboguerrero (Alliance Bioversity-CIAT/CCAFS)

Regiones

La prevención de la expansión de tierras agrícolas en paisajes con alto contenido de carbono es una de las acciones para reducir emisiones en los sistemas alimentarios.

Nos encontramos en tiempos de crisis y gran incertidumbre. El COVID-19, además de ser el responsable de la muerte de miles de personas, nos ha demostrado la fragilidad de nuestros sistemas alimentarios. Ante esta situación, necesitamos apoyar a los países de América Latina para que no se ponga en riesgo la seguridad alimentaria de la población.

Garantizar tanto la producción, movilidad y distribución de los alimentos es uno de los retos en la situación actual. Es muy importante tener en cuenta los impactos del cambio climático para tomar las mejores decisiones orientadas a mayor productividad. Es ahora más que nunca, cuando se hace evidente la necesidad de una transformación en los sistemas alimentarios. 

La iniciativa “Transformando los sistemas alimentarios en un clima cambiante”, liderada por el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS), en alianza con diversas instituciones alrededor del mundo como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y el Banco Mundial, entre otras, busca explorar caminos para alcanzar sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, saludables y resilientes al clima.

América Latina no es ajena a la necesidad de transformar los sistemas alimentarios. Diversos estudios han encontrado que cultivos fundamentales para la región como el maíz, arroz y trigo, sufrirán graves impactos en términos de rendimientos debido al cambio climático. Sumado a lo anterior, se tiene la problemática de la deforestación, donde casi 4 millones de hectáreas por año se perdieron en Suramérica durante el período 2000–2010. 

En los 11 frentes de deforestación mostrados en el mapa, se espera que ocurran las mayores pérdidas de bosques (20102030). Cuatro de ellos se encuentran en América Latina. Fuente: Informe Bosques Vivos de WWF: Capítulo 5.

En este sentido, la agroforestería y los sistemas silvopastoriles se presentan como una opción interesante para alcanzar resultados integrados de mitigación y adaptación al cambio climático, resaltando y potencializando las sinergias entre los árboles, los cultivos y forrajes y el pastoreo de animales en los sistemas productivos.

No en vano, países de América Latina como Perú, Colombia, Brasil y Costa Rica, en sus Acciones Nacionalmente Apropiadas de Mitigación (NAMAs) se han propuesto expandir sus sistemas silvopastoriles. De igual manera, el 34% de los países de América Latina mencionan en sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) a la agroforestería como una medida de adaptación-mitigación al cambio climático.

De hecho, un estudio realizado por CCAFS, menciona que “el 80% de los países en desarrollo podrían alcanzar el cumplimiento de sus metas no condicionadas a través de una conversión del 25% de las áreas deforestadas en agroforestería”.

Un caso exitoso que presenta sinergias interesantes entre la productividad agrícola y la mejora de ingresos de los agricultores y la conservación de los recursos naturales y la reducción de la deforestación  es el proyecto liderado por el BID en Brasil “Agricultura Baja en Carbono”.

Este proyecto le apostó a la implementación de sistemas integrados de cultivo, ganadería y bosque, a la vez que se priorizaron acciones de recuperación de tierras degradadas y una gestión sostenible de productos extractivos provenientes del bosque. Este caso es un ejemplo contundente de transformación de los sistemas alimentarios, y hace parte de una de las 11 acciones propuestas por el Informe de Transformación de los Sistemas Alimentarios en un Clima Cambiante.   

Prevención de la expansión de tierras agrícolas en paisajes con altos contenidos de carbono

Considerando que la agricultura es responsable de la mayor parte de la deforestación y contribuye entre el 10-12% de las emisiones anuales mundiales de gases efecto invernadero (GEI), la prevención de la expansión de tierras agrícolas en paisajes con alto contenido de carbono se presenta como una de las soluciones estructurales más interesantes para reducir las emisiones de GEI en los sistemas alimentarios. 

En el marco de la Iniciativa de Transformación se propone la meta de prevenir la expansión de la frontera agrícola en 250 millones de hectáreas de bosque tropical y 400 millones de hectáreas de pantanos mientras se satisface la demanda global de alimentos. La idea es sencilla: alimentar a una población creciente sin necesidad de acabar con nuestros bosques, humedales y pastizales que contienen un alto contenido de carbono y que cuidan nuestro planeta. 

Es clave que las políticas también hagan su parte, por medio de una regulación eficaz que considere la demanda y oferta de alimentos. El trabajo conjunto entre gobiernos, consumidores y productores, podrá lograr dicho objetivo.

Este blog también aparece en el sitio web del BID.

Este blog es parte de una serie sobre la iniciativa de Transformación de los Sistemas Alimentarios en un Clima Cambiante. Describe una de las 11 medidas prioritarias para transformar los sistemas alimentarios esbozadas en el informe principal, que será lanzado el próximo 25 de junio de 2020. Le invitamos a unirse a nosotros en un evento virtual en todo el mundo para participar en las formas de tomar acción juntos.

Por favor, vuelva pronto para obtener información sobre la inscripción al evento. 

 

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