Ojalá que llueva café – la cadena de valor del café peruano frente al cambio climático

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Los productores con alta dependencia del café en el noroeste de Perú tendrán que encontrar nuevos modos para adaptarse al cambio climático, y con ellos, toda la cadena de valor del café. Foto: Neil Palmer (CIAT)
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Mayo 9, 2018

por

Alexandra Popescu (CCAFS América Latina)

Regiones

Un nuevo estudio analiza en detalle qué puede y debe hacer la cadena de valor del café de Perú con respecto al cambio climático.

El cambio climático afectará la región cafetera en el noroeste de Perú a través de todos los eslabones de la cadena de valor del cultivo, aunque la producción primaria sufrirá más, dice un estudio reciente del Centro Internacional de Investigación Agroforestal  (ICRAFy del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).

El estudio está enfocado en la vulnerabilidad de la cadena de valor del café frente al cambio climático y en la capacidad de adaptación de sus actores en las regiones de Amazonas, Cajamarca y San Martín. El estudio, parte del proyecto Café y Clima para la Cámara Peruana de Café y Cacao, recibió apoyo de la Agencia Suiza para Desarrollo y Cooperación.

Mientras el cambio climático se está sintiendo en la región, las estimaciones dicen que más de 30% de las áreas productivas en el noroeste de Perú tendrán que ajustar sus sistemas de producción de manera fundamental, considerando incluso la posibilidad de que dejen de estar adecuadas para café en el 2030. “Esta es una preocupación mayor para el sector, y también para la sociedad, los departamentos en el noroeste son responsables por más de la mitad de la producción de café peruana, e involucra a 185,000 de familias de pequeños productores,” dice Valentina Robiglio, coordinadora del proyecto e investigadora de ICRAF. “Estos productores tienen la más alta exposición a los efectos del cambio climático, que empeoran los retos diarios que ya están enfrentando”.

Lo que pasa en la producción primaria crea un efecto dominó en la cadena de valor del café, que incluye, además de los productores, a los intermediarios, cooperativas y asociaciones de productores, y también empresas privadas, instituciones y agencias públicas.

La adaptación de los productores al cambio climático ahora y en el futuro dependerá de: el acceso a semillas, información y tecnología, uso de sistemas agroforestales, buenas prácticas y experiencia en adaptación. Foto: Neil Palmer (CIAT)

El estudio se enfoca en la vulnerabilidad y sus tres componentes clave: el nivel de exposición, la sensibilidad y la capacidad de adaptación.

Además de las áreas que tendrán que encontrar alternativas para la producción de café porque sus climas serán más calientes y secos (abajo de 1000 m), amplias zonas en Amazonas, Cajamarca y San Martin no experimentarán cambios mayores, pero tendrán que aumentar su productividad. El café también necesitará expandirse en zonas más altas (2500-3000 m), con la transformación de los factores climáticos. Las áreas altamente productivas con un futuro incierto – entre 1000 y 2000 m – tendrán que buscar mecanismos de resiliencia a nivel sistémico para mantener su capacidad productiva.

Las zonas bajas e intermediarias son más sensibles a los riesgos del cambio climático, según el estudio que resalta una alta variabilidad de la capacidad productiva, por cantidad y calidad, y una alta dependencia del café para ingresos y seguridad alimentaria. Sin embargo, la mayor sensibilidad está relacionada con plagas y enfermedades - los productores han reportado mayores impactos negativos después de episodios de roya del café.

Los impactos del cambio climático serán agravados por el pobre manejo que ya está afectando la producción – en algunos casos, los productores no conocen los requisitos de sus suelos, no hacen una fertilización adecuada, no reciben asistencia técnica y sus cultivos envejecidos están seriamente dañados por la roya.

Los mismos productores son sensibles al cambio climático, especialmente en cuanto a la seguridad alimentaria de sus familias cuando ésta depende de los ingresos que vienen del café. Entre octubre y diciembre, los pequeños productores de café no tienen suficiente dinero para una dieta diversificada, comiendo principalmente yuca y arroz.

La capacidad para adaptación de los productores depende de: el acceso a semillas, información y tecnología, el uso de sistemas agroforestales, buenas prácticas y experiencia en medidas de adaptación. Pero la situación corriente no esta tan brillante: “Obtener acceso a crédito para comprar fertilizantes cuando lo necesitan y en la cantidad adecuada, y además, cubrir los costos durante el año no es algo fácil para muchos productores”, según Robiglio. “No es ninguna sorpresa que la productividad sea baja y la calidad de la taza sea tan volátil a través de los años”.

Y mientras el nivel de asociación de los productores en estas zonas es alto en comparación con los niveles nacionales (appr. 50%), esto no significa que sea eficiente – los productores reciben poco apoyo para realmente lograr a innovar, con pocos productores teniendo acceso a las tecnologías sobre las cuales aprenden. Con muchas haciendas con menos de 10 ha, muy pocos tienen suficiente tierra para usarla en proteger y regenerar los servicios ecosistémicos.

Una cadena de valor del café simplificada, mostrando interacciones a través de las escalas. Fuente: ICRAF

Nuestro trabajo está apoyando a los actores en un proceso de cambio planeado en lugar de tener que enfrentar cambios abruptos después de eventos extremos,” dice Christian Bunn, líder de investigación sobre los impactos del cambio climático en el café en CIAT y uno de los autores del estudio. “La discusión sobre cambio climático es frecuentemente limitada al nivel de impactos en la producción, con poca investigación sobre qué elementos serán afectados más abajo en la cadena”.

Las asociaciones y cooperativas de productores también tendrán dificultades en adaptarse – les faltan los recursos y el apoyo de las entidades públicas y privadas, además de la poca información disponible sobre cómo los cambios de clima afectarán el café en la región. Y aunque las empresas tienen más capacidad para adaptarse – teniendo el capital para estimular las economías locales y manejar riesgos – todavía necesitan apoyo gubernamental para tomar medidas de adaptación y mitigación al cambio climático.

La vulnerabilidad de la cadena de valor coincide con la falta de apoyo para la producción primaria, resaltan los investigadores. Muchas de estas debilidades ya son reconocidas y existen independiente de los cambios climáticos. El estudio ICRAF-CIAT usa los escenarios de cambio climático para entender su impacto potencial. La novedad es que, dentro de esos escenarios, todo el sector cafetero necesita coordinarse y reaccionar conjuntamente, si quiere enfrentar su futuro. Según Bunn:

La adaptación al cambio climático será una misión compleja que requiere que cada actor piense fuera de la caja. No existe una solución singular que puede resolver todo y los productores harán lo que puedan para manejar el riesgo. Tendrán que ser apoyados con recursos para ayudarse a sí mismos, pero eso pide cambios en cada nivel en la cadena.