¿Qué le depara a la agricultura después de la cumbre del clima de Marrakech?

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¿Qué significó la COP22 para la agricultura? Photo: G. Smith (CIAT)
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Nov 29, 2016

por

Vanessa Meadu, Dhanush Dinesh, Anette Engelund Friis, Sonja Vermeulen, Bruce Campbell (CCAFS)

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Reflexiones acerca del rol de la agricultura en las discusiones sobre el clima realizadas en Marrakech

La alimentación y la agricultura fueron el centro de atención en las recientes conversaciones climáticas de la ONU en Marrakech, lo cual no es de extrañar debido al enorme papel que desempeña la agricultura en África. Los anfitriones de la conferencia de Marruecos posicionaron esta cumbre como una de "acción". ¿Qué significó esto para la agricultura, y qué sucederá después?

Los pasos hacia la aplicación del Acuerdo de París

Ahora que el Acuerdo de París ha entrado en vigor, la mayoría de las discusiones se centraron en cómo poner en práctica los planes (formalmente conocidos como "Contribuciones Determinadas Nacionales" o NDC). Dado que el 87% de los países latinoamericanos y la gran mayoría de todos los planes de las Partes incluyen acciones de mitigación y adaptación en la agricultura, las cuestiones críticas relacionadas con la cuantificación y la medición del progreso son fundamentales en este sector. El artículo 13 del Acuerdo de París se centra en la transparencia, lo que significa que los países necesitarán apoyo técnico en los siguientes ámbitos:

  • Cuantificación de las metas de adaptación y mitigación en las NDC.
  • Priorizar opciones en la agricultura que ayuden a los países a avanzar hacia sus objetivos.
  • Mayor énfasis en medición, reporte y verificación (MRV) - establecer líneas de base para la adaptación y mitigación, cuantificación de emisiones, reducciones de emisiones y sumideros; Seguimiento de la adaptación y la construcción de resiliencia al cambio climático progresivo y eventos extremos.
  • Cuantificación de los co-beneficios de mitigación de las medidas de adaptación y proporcionar más evidencia de las sinergias (y disyuntivas) entre mitigación y adaptación.
  • Apoyo a la transferencia de tecnología y la creación de capacidad - tanto en el contexto de los procesos de la CMNUCC como directamente con los países.

El Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) ya está trabajando con socios nacionales sobre estos temas, y continuará construyendo un cuerpo de evidencia que pueda ayudar a los países a entregar un conjunto cada vez más ambicioso de objetivos.

Ejemplos inspiradores de acción en la agricultura

Muchos países están tomando medidas por iniciativa propia, buscando colaboraciones y asociaciones para sentar las bases de la acción a nivel nacional. El entusiasmo y el interés de los países latinoamericanos, la sociedad civil y el sector privado es sin duda alentador. Además, la comunidad internacional está apoyando activamente la acción en el sector. En 2014, el Banco Mundial anunció que para 2018 los préstamos agrícolas anuales del Banco serán de alrededor de USD 8 mil millones para los proyectos que integren enfoques y prácticas de agricultura sostenible adaptada al clima - ASAC (CSA en inglés). A nivel regional, el Banco Asiático de Desarrollo se ha comprometido a duplicar el financiamiento climático anual a USD 6 mil millones para 2020, de los cuales cerca de USD 2 mil millones serán destinados a la adaptación a través de ASAC.

En Marruecos hemos escuchado de varias iniciativas importantes que ya están funcionando en África y más allá para apoyar la aplicación de la agricultura resiliente al cambio climático, como el programa Vision 25 x 25 de la NEPAD, el Programa de Adaptación para la Agricultura en Pequeña Escala del FIDA (ASAP, por sus siglas en inglés) El Consejo Empresarial Mundial sobre Asociación de Tecnologías de Bajo Carbono y Desarrollo Sostenible, y la Iniciativa "4 por 1000" sobre el secuestro de carbono en los suelos.

Muchos países y organismos regionales, incluidos los países del sudeste asiático y de los países nórdicos, mostraron avances en la agricultura, al igual que la sociedad civil (como la Organización Mundial de Agricultores) y, por supuesto, la investigación para organizaciones de desarrollo como el CGIAR. La iniciativa de Adaptación a la Agricultura Africana (AAA) del gobierno marroquí también fue destacada, incluyendo un evento sobre "Ciencia para la Acción" coorganizado por CCAFS y sus socios.

Vimos muchos ejemplos excelentes de innovación en África, desde el seguro de cultivos y ganado basado en índices que ayuda a los agricultores a superar los riesgos y adoptar nuevas prácticas, a variedades de maíz tolerantes al calor que acaban de ser desarrolladas en previsión de las condiciones cambiantes en Zimbabue, a técnicas de manejo de agua que los agricultores africanos adaptaron sobre la base de un modelo asiático. ¡No hay falta de soluciones!

Estancamiento de la agricultura en las negociaciones formales

Desde el Acuerdo de Durban de 2011, ha habido un tema de agenda agrícola en el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA en inglés) de la CMNUCC. El proceso estaba programado para concluir en Marrakech, lo que generó esperanzas de que una decisión entregara el tan necesario apoyo al sector, incluyendo elementos de finanzas, tecnología, intercambio de conocimientos y creación de capacidad. Sin embargo, los países no pudieron llegar a una conclusión después de la primera semana de negociaciones, y la decisión fue pospuesta para mayo de 2017.

Durante los últimos cinco años, se han hecho esfuerzos significativos en el proceso de negociación de la agricultura en SBSTA, incluidos talleres en sesión y procesos de presentación por escrito, en los que participan activamente los países y observadores como CCAFS (consulte nuestro compendio de las diez opciones para la agricultura en Marrakech). Sin embargo, no se pudo llegar a una decisión, ya que la brecha entre países desarrollados y en desarrollo, que históricamente ha socavado las negociaciones sobre el clima, reapareció en estas negociaciones. Los países no llegaron a un acuerdo sobre cómo abordar la mitigación en la agricultura, junto con las responsabilidades diferenciadas de los países y el temor sobre las implicaciones potenciales para el comercio de productos básicos agropecuarios. Para llegar a una conclusión en mayo de 2017, los países desarrollados y en desarrollo deberán acordar cómo se refieren a la mitigación dentro de la decisión, a la vez que aclaran las implicaciones para el comercio y aclaran sus respectivos papeles en el avance de la acción en el sector.

La investigación de CCAFS ha encontrado que la mitigación a menudo viene como un resultado natural de adoptar mejores prácticas, por lo que no necesariamente tiene que ser visto como una carga. También puede abrir oportunidades de financiación a los países en desarrollo, ya que hay más financiación en general para las actividades relacionadas con la mitigación. Por ejemplo, el Fondo Verde para el Clima ha dado prioridad a la agricultura como un sector de inversión y, específicamente, hace un llamamiento a proyectos que combinen la adaptación y la mitigación y que busquen un cambio transformador.

¿Qué significa esto para la agricultura?

Está claro que ya hay un impulso importante para la acción en la agricultura a nivel de país. Pero en ausencia de una decisión, la agricultura continuará siendo tratada en diferentes lugares dentro de la CMNUCC, incluyendo el Programa de Trabajo de Nairobi, el Marco de Adaptación de Cancún, el mecanismo financiero, y el mecanismo de tecnología y género. Este camino podría conducir a un enfoque altamente fragmentado que no aborda las sinergias y disyuntivas para la seguridad alimentaria, la adaptación y la mitigación.

También hay incertidumbre sobre la financiación de las acciones climáticas. Los costos de adaptación se estiman entre USD 20.000 y 30.000 millones anuales hasta el 2030, según el Banco Africano de Desarrollo, pero África es el continente menos capacitado para financiar estas medidas.

Los países prometieron 20.000 millones de dólares anuales al Fondo Verde para el Clima (GCF en inglés) para 2020. Hasta la fecha, se han prometido USD 10.300 millones y se han comprometido 1.200 millones - lo que no alcanza la ambición total y crea una seria brecha para los países en desarrollo que desean adoptar medidas pero carecen de Los recursos. La nueva incertidumbre política también podría tener consecuencias: Estados Unidos es el mayor promotor del GCF, habiendo prometido USD 3 mil millones en total y pagado USD 500 millones hasta ahora. Si el nuevo presidente retrocede en los compromisos de financiación del clima de Estados Unidos, esto podría poner a los países en desarrollo en una posición muy insegura, especialmente porque la agricultura ya recibe una parte menor de los fondos climáticos globales.

Dicho esto, nuevas investigaciones realizadas por CCAFS y el FIDA muestran que existe un fuerte argumento para invertir en la agricultura bajo el cambio climático, con retornos positivos en una variedad de diferentes agroecosistemas y prácticas. Este tipo de evidencia podría ayudar a los países a movilizar la financiación de una gama más amplia de fuentes.

A pesar de estas deficiencias, el pronóstico general es positivo, con países liderando el camino, trabajando estrechamente con la comunidad agrícola internacional para poner los planes en acción. Vimos un enfoque sin precedentes en la agricultura en la COP22 de países, organizaciones internacionales y partes interesadas. Aunque las negociaciones no demuestren grandes progresos, se iniciará la acción a nivel nacional, que es crucial para la adaptación y la mitigación en el sector y, en particular, para los agricultores y sus futuros medios de vida.