¿Cómo medir el efecto de las medidas de adaptación implementadas por los productores?

En un taller realizado el pasado 14 de junio, los productores pudieron observar y comparar su finca “sin” y “con” medidas de adaptación o comparar su finca “actual” con las medidas ensayadas y “al futuro” con medidas adicionales. Foto: CA Nagles (CIAT)
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Jul 5, 2016

por

Fanny Howland y Nadine Andrieu (PiASAC)

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Por medio de una herramienta diseñada para calcular el impacto de las medidas de adaptación, los productores pueden ensayar diferentes alternativas y así decidir, con más información, que cambios deben de ser implementados en sus fincas, y cuál podría ser el posible efecto.

Frente a los desafíos de la variabilidad y cambio climático, productores del Territorio Sostenible Adaptado al Clima (TeSAC) del Cauca-Colombia, ubicado al noroccidente de la ciudad de Popayán, están implementando planes locales de adaptación, acompañados por el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) y la Fundación Ecohabitats.

Gracias a esta metodología participativa, los productores identificaron medidas de adaptación para sus fincas. Una vez conocidos y cartografiados los impactos que el clima ocasiona en sus predios, priorizaron las medidas de adaptación (como huertas verticales, reservorios de agua, arietes hidráulicos, riego por goteo, rotación de potreros, cercas eléctricas, entre otras) y cada familia involucrada en este proceso implementó, por medio de 'mingas' (trabajo colectivo hecho en favor de la comunidad), entre una a dos medidas.

Para apoyar este proceso, un proyecto financiado por el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (Fontagro) y liderado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) está estudiando el efecto de estas medidas sobre los tres pilares que componen la Agricultura Sostenible Adaptada (ASAC): productividad, adaptación y mitigación. Conozca más sobre ASAC en este enlace.

Para establecer el efecto de las medidas de adaptación implementadas por los agricultores del TeSAC al nivel de sus fincas, CIAT desarrolló una herramienta que le ayuda a los productores a calcular de manera sencilla de uno a tres indicadores por cada pilar ASAC y muestra un valor promedio. El productor diligencia datos claves de su finca como el área dedicada a cada cultivo, número y tipo de animales, número y tipo de medidas, entre otra información básica, y la herramienta estima esos indicadores usando estos datos combinados con parámetros que vienen de la literatura u observados en la región.

Conozca más del proyecto: Plataforma de innovación para fortalecer las capacidades del pequeño agricultor

En un taller realizado el pasado 14 de junio en la vereda de Los Cerrillos con quince productores del TeSAC, se reforzaron conceptos necesarios para lograr una buena comprensión de la calculadora, tales como cambio climático, variabilidad climática, ASAC, entre otros términos. Luego, usando la calculadora con apoyo de un facilitador, los productores pudieron observar y comparar su finca “sin” y “con” medidas de adaptación o comparar su finca “actual” con las medidas ensayadas y “al futuro” con medidas adicionales.

Investigadores del CIAT capacitan a los productores en el manejo de la herramienta. Foto: CA Nagles (Ver original)

Por ejemplo, una productora, a partir del estado actual de su finca que incluye un cultivo de café, un cultivo de frijol y las medidas de adaptación ya implementadas (cosecha de agua lluvia y la huerta con cubierta y riego por goteo), la comparó con una futura situación en la cual introdujera dos cambios que son el reservorio de agua y el aumento en el área sembrada de frijol. Para poder comparar estas dos situaciones, la productora entró los datos principales de su finca. De esta forma la “calculadora” ilustró el efecto de la finca en cuanto a los tres pilares en las dos situaciones (sin y con los cambios).

En la gráfica, se puede observar que gracias a la introducción de estos cambios, la finca mejora de forma importante su adaptabilidad por mayor eficiencia en uso de agua, pero también aunque en menor medida su efecto en la productividad por aumento de la cobertura de las necesidades alimentarias de la familia y de la renta. Por otro lado, se puede mirar que el efecto de estos cambios sobre la mitigación ha sido negativa por mayor uso de fertilizantes.

Esta “calculadora” se ha diseñado como una herramienta que sirva para apoyar la toma de decisiones a nivel de la finca. En efecto, los productores, puede ensayar diferentes cambios y así decidir, con más información, que cambios deben de ser implementados en sus fincas, y cuál podría ser el posible efecto.

Como producto del taller se construyeron las siguientes lecciones aprendidas:

  • Es difícil tener efecto similar sobre los tres pilares del ASAC al mismo tiempo, por lo tanto, el productor necesita definir cuál es el objetivo de los cambios que quiere introducir;
  • El uso de esta herramienta tiene que hacerse con el apoyo de un técnico por lo que se necesita conocimientos en computador;
  • Los productores fortalecieron su opinión sobre la necesidad de tomar registros gracias a esta herramienta, aunque se debe considerar hacer una capacitación previa en este aspecto;
  • Es posible ajustar más la calculadora al contexto especifico del territorio, y lograr traducir a un lenguaje más fácil los resultados obtenidos;
  • Los productores centran su interés en los resultados económicos inmediatos, pero con la calculadora se han dado cuenta del efecto que pueden generar en su calidad de vida, si toman malas decisiones.

Se espera, después de realizar unos ajustes a la calculadora, volver a reunirse con los agricultores para continuar ensayando la herramienta, pero esa vez incluyendo temas de escenarios climáticos. De esta manera se estima que los productores puedan  identificar medidas de adaptación a más largo plazo, basándose en los cambios de temperatura y precipitación proyectados por los modelos. 

Este proyecto es financiado por el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (Fontagro)

Este proyecto es posible gracias al apoyo financiero del Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (Fontagro)