Huertas caseras tipo mandala reviven la agricultura de Natagaima

Representantes de comunidades asistentes a capacitación en huertas orgánicas. Foto: C.Nagles (CIAT)
Nov 23, 2015

por

Lina Mendez y Luis Armando Muñoz (CIAT)

Regiones

La escasez de agua, sumada a otros factores hacen que sea muy difícil practicar agricultura eficiente en esta región colombiana. Un novedoso enfoque de agricultura orgánica puede ser la respuesta para mejorar los medios de vida de las comunidades locales

La explotación indiscriminada de los recursos naturales (pastoreo intensivo, tala de árboles, minería, labranza de los suelos, etc.) es la responsable de casi un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI). Según el informe de la Organización Meteorológica Mundial, se estima que para el 2014 la concentración de gases como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O) alcanzaron los niveles máximos para el periodo 1984-2013.

De este modo el calentamiento global y los fenómenos climáticos como El Nino o La Niña han incrementado sus niveles de severidad. En Colombia, El Niño-Oscilación Sur (ENSO por sus siglas en inglés), ha generado durante el año 2015 sequías severas en gran parte del país, generando escasez de alimentos para poblaciones humanas y animales.

Las comunidades indígenas del sur del departamento del Tolima no son ajenas a las condiciones climáticas actuales, especialmente por la ubicación geográfica cercana  al desierto de la Tatacoa. En otros tiempos cultivos como maíz, algodón, tabaco y arroz, generaban empleo e ingresos la región, pero en la actualidad dichas producciones agrícolas se han visto afectadas considerablemente por los efectos negativos del cambio climático.

El municipio tolimense de Natagaima en particular, enfrenta grandes limitantes para la producción agrícola: la escasez de agua, sumada a otros factores como extensiones áridas, altas temperaturas, la pobreza y las largas distancias entre lotes y las viviendas de los campesinos hacen que sea muy difícil practicar agricultura eficiente en la región. Como consecuencia de esto se evidencian altos niveles de desempleo y migración de los jóvenes a la ciudad por falta de oportunidades.

Ubicación geográfica Caso Piloto Sur de Tolima - Natagaima

Ubicación geográfica Caso Piloto Sur de Tolima - Natagaima

Un proyecto piloto, titulado “Trabajando Juntos por una Agricultura Sostenible, Adaptada al Clima (ASAC)”, adelantado por el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS), en cooperación con el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) busca capacitar a comunidades indígenas y campesinas del municipio de Natagaima en la producción eficiente de huertas caseras, como una estrategia para reducir la inseguridad alimentaria, produciendo parte de los alimentos de consumo diario y así mejorar su calidad de vida. De igual manera, las huertas caseras también pueden representar fuentes de ingresos para las familias, porque los alimentos que no se consumen en casa, también pueden ser vendidos o canjeados con otras comunidades.

En el marco de las actividades del proyecto, el equipo realizó un taller en Natagaima en septiembre pasado. Diana Marcela Muñoz, Estudiante de la Universidad EARTH de Costa Rica vinculada actualmente al proyecto, compartió su conocimiento sobre huertas caseras circulares tipo Mandala; esta es una práctica ancestral que dispone múltiples hortalizas sembradas en anillos de 4 metros de radio, inscrita en un cuadrado de 10 m por 10 m y reúne representaciones simbólicas espirituales, aspecto que fue muy bien recibido por las comunidades indígenas.

Durante la capacitación, se mencionó la importancia de seleccionar las hortalizas y frutas que se adaptan a condiciones de alta temperatura, pero respetando el interés de las comunidades; además se enseñaron tecnologías para la preparación de biofungicida hecho con vinagre, hierbas aromáticas, melaza, ajo y jengibre, así como la preparación de compost aplicando materiales fáciles de adquirir por los campesinos como carbón, estiércol de animales, melaza, ceniza y hojas secas. Las actividades se desarrollaron de manera teórico – prácticas; resaltando la importancia de ser amigables con el medio ambiente, mediante la adopción de estrategias de producción orgánicas y eficientes. El proyecto además, le da un rol importante a mujeres y jóvenes dentro del proceso de adopción de las medidas de prevención y mitigación para enfrentar la variabilidad y cambio climático.

Preparación de Biofungicida y compost. Foto: L.Mendez (CIAT)

Preparación de Biofungicida y compost.
Foto: L.Mendez (CIAT)

Como parte del seguimiento al proyecto, durante el mes de octubre las comunidades recibieron visitas a predios con huertas instaladas, y ya varias familias cuentan con sus primeras cosechas; este seguimiento continuará durante los siguientes meses para fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar los ingresos de las comunidades.

“Es muy importante el apoyo que nos ha dado el CIAT, porque hemos aprendido mucho y nos estamos integrando como comunidad, a pesar de que no tenemos agua, no perdemos la fe para poder seguir trabajando; ahora esperamos que empiecen las lluvias y tener comida con este proyecto” comentó la señora Marleny Yanguma, participante de la capacitación, quien reconoce la importancia de la actividad adelantada.